Fue un éxito la defensa de Grimwood. Aunque a cosa de muchas vidas. Y es que muchos han olvidado la dureza del Lejano Oeste. Se han dejado llevar por los sentimientos y el Glamour sin darse cuenta de que había un peligro real detrás de todo.

 

Pasaron unos pocos años y el nuevo Alcaide de la ciudad fue una marioneta a la cual Alexandra Tyler controlaba. Después de la muerte de su padre y el cobro de la gran herencia, podía ser de las personas más influyentes de Texas. Su terrible rival, Ariant, no estaba allí para hacerla frente con todas sus influencias. Su querida viuda, fue fácil aprovechar el dolor y el tormento para mandarla de vuelta a Europa, a que llorara lejos sus penas. Y la Reina de las Hadas consiguió un gran pacto. La Tejedora-de-Sueños juró que nadie interferiría en los asuntos de la familia Tyler, siempre que respetaran la ley y ellos nunca interferirían en los asuntos del feudo. Y así fue.

 

Pero Tyler siempre tensaba la cuerda sin romperla. Actuaba a su antojo haciendo parecer que todo estaba cubierto por la ley, como aquella masacre de indios, como aquella vez que vendió a todos los indios una vez Vuelo-de-Halcón murió o como instigó al fuerte para que cargaran contra los pocos rebeldes que quedaban para arrasarlos o capturarlos.

 

Fue ella la que hace unos años engañó a Mihaela y Aurelia para que se alejaran de Mark. Un rastro falso y el ansia de Aurelia por ser libre añadido a cómo sacarla provecho, más la inocencia de Mihaela, fueron suficientes para que Alexandra metiera una bala a la tierna infante en la cabeza por sorpresa. Sería cuestión de años que volviera aparecer y debía aprovechar.

 

Con Mark desbocado, Tyler jugó a esconderse, a los juegos de su padre de ser una señorita y a estar entre las hadas para que no sospecharan de ella. Allí vio a muchos de los que intentar sacar partido, pero prefirió esperar. Apareció una como ella, la Mano-del-Diablo, pero con un par de mensajes que le envió ni tan siquiera se le acercó. Estaba demasiado preocupada por sus hijas y era el momento de aprovecharlo.

 

Mientras, una ansiosa Aurelia de poder comenzó a vagar por el pueblo, buscando alimentarse de todos los sentimientos negativos de este, que no eran pocos. La mala ruptura de la maldición del Desierto Rojo con la muerte del Troll rojo y la desaparición del Oráculo del Búho, hizo que obtuviera todo el poder que le faltaba. Aurelia destruyó de forma definitiva a Jigoku Shoujo y a la Nervosa, y al estar tanto el Búho como su Oráculo desaparecidas, tuvieron la suerte de no encontrar el mismo fin.

 

La madriguera no era lo suficientemente estrecha para que el ente bajara al País de las Maravillas y allí orquestara lo que sería el principio de la verdadera esclavitud del Galimatazo. A punto estuvo de hacer que asesinara a Alicia, cuando se descubrió que se hacía pasar por la Reina Roja. Fueron expulsados y la madriguera se cerró temporalmente, solo guardando cariño y respeto por Lía, la cual tenía en estima como la vieja Reina al viejo Cheshire.

 

Mientras las hermanas Belerofonte estaban dentro del pueblo, esperaban como maniquíes, bajo el influjo de algún poder, su momento para pasar toda la información desde dentro. Actos, modales y palabras impropias de su linaje salían por sus bocas sin levantar sospechas, haciéndose pasar por Sidhe Oscuras. Sia y Raila pasaron a ser las marionetas de Rhody hasta que el influjo de Aurelia se rompió y se unieron al bando ganador. Por su honor no podían admitir estar bajo el influjo de nadie así que actuaron, sin saber que su marioneta de metal contenía el antiguo ente que engañó a todos en Japón Feudal, haciéndose pasar por Deedlith, la Emperatriz. Pero al menos, al fin una amenaza grande dejó de existir.

 

Se produjeron bajas, pero la victoria fue alcanzada en el nuevo feudo y por primera vez, un reinado de la Tejedora-de-Sueños se hace próspero hasta el fin de sus días mortales, y no de forma temporal por algunas décadas. Fueron grandes los sacrificios, pero prósperos los años venideros. Lo próspero que lo permite ser una tierra de racistas conservadores en un paraje desolador.

 

Pero, ¿y Rhody? ¿Nadie se preguntó por qué se expuso de esa manera? ¿Por qué solo mató a Ariant aquella noche? La Redcap siempre esconde más de un truco bajo la manga, tanto para hacer daño como para huir y esta vez, simplemente hizo lo que uno más: morir.

 

Fue cuando llegó el recuerdo de aquel paraje y aquel pacto. Rhody y Aurelia solas, cuando el Desierto Rojo calló:

 

Déjame contemplar tan solo el alma de la Sidhe Jarvinia. Tan solo una vez y para ello necesito una distracción. Estarán tan pletóricos de asesinarte que no miraran. Concédeme tu vida mortal y en tu próxima existencia, que la habrá, moveré cielo y tierra para que estés en un ejército más rojo que la sangre que derraman tus propios seguidores Redcap. Podrás alzarte con tu venganza y preparar el camino para tu gran jugada, que será dentro de un siglo.

 

La Redcap orgullosa no quería aceptar, pero la demostración de poder de Aurelia no le dio otra opción. Ató más lazos en su pacto, lazos que la beneficiarían en el futuro y perjudicarían a la niña. Así en el futuro cambiaría la balanza de poder.

 

Los Changeling de este feudo, siguen sin entender por qué muchos coinciden en tantas vidas, o que les lleva a acabar en el lugar donde están los demás. Porqué se atraen tantos problemas hacia ellos y porqué para su desgracia, no gozan de ninguna vida tranquila.

 

Y así sucedieron los acontecimientos. Algunos muy tangibles y otros que pasaron desapercibidos. Pero la realidad, es que para que muchos sean entendidos, quizás debamos remontarnos al origen de todo: la Antigua Roma.