¿Por qué se ha detenido todo? El sonido, el aire, los disparos… Todo se ha parado.

No, no se ha parado, solamente va muy muy lento.
 
Noto algo. Un calor en el pecho. Es un calor abrasador, me duele.

Me llevo la mano a esa zona y la miro. Es mi sangre, lo sé, ya la he visto muchas veces.

Empiezo a caer, todo es muy confuso ahora mismo. Lentamente, como una hoja en otoño me voy acercando al suelo.

Pero todo sigue sucediendo con una lentitud que hasta me molesta, y empiezo a sentir frío, mucho frío.

Miro a mi alrededor.

Veo al enemigo. Veo a mis compañeros, están luchando, sufriendo, muriendo.

La veo a ella…

¡No! ¡Esto está mal! ¡No debería estar ella aquí! No es su sitio…

 Quiero gritar.

- ¡POR FAVOR VETE, YA HAS HECHO SUFICIENTE, ¡HUYE!

Pero es inútil. Mi voz no quiere salir de mi cuerpo.

Sigo cayendo.
- ¡NO NO NO NO, ESCÚCHAME POR FAVOR!

No puedo hacer nada, mi cuerpo ya no responde. Había fracasado, no había podido protegerla.

Ya no noto nada. Solo veo oscuridad.

Si tan solo le hubiera dicho cuatro veces que se fuera…

Si tan solo hubiera podido decirle una vez más Te…

[La escritura se alarga en una línea inteligible sobre el papel]


 Autor: Sergio Manibardo